Esta semana vio la luz, Amoris Laetitia (la alegría del amor) el esperado documento donde el papa Francisco dedica 262 páginas para hablar sobre el amor en la familia retomando el resultado de los dos Sínodos pasados.
En los 9 capítulos de la versión en español, el papa no hace ningún cambio esencial en la doctrina, ni en el mensaje pastoral, pero sí comunica profundas reflexiones sobre diversos temas que mantienen una estrecha relación con la familia como el matrimonio, la sexualidad, el erotismo, los hijos, la juventud, la fidelidad y la amistad, entre otros.
El documento, el tercero desde que inició su pontificado (los dos primeros fueron Evangelium Gadium y Laudato Si), centra parte de su atención en dos temas cruciales abordados por los dos sínodos dedicados a los desafíos de la familia: el acceso a la comunión por parte de los divorciados en nueva unión y la atención pastoral a los homosexuales.
La exhortación apostólica post sinodal no se pronuncia definitivamente sobre el tema del acceso a la comunión de los divorciados en nueva unión. Pero sí propone una perspectiva pastoral en la que se tenga en cuenta “la complejidad de cada situación”.
El papa sugiere, sin afirmar nada, una mayor y mas cálida inclusión de los divorciados en la iglesia.
“Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión, sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren”.
En cuanto a la homosexualidad, manifiesta el respeto a las familias que cuentan con homosexuales en sus hogares y a su relación con ellos y un rechazo a toda discriminación injusta.
Vivir el amor con alegría
En una manera amena y clara Bergoglio no deja pasar la oportunidad una vez más para hablar de uno de sus temas favoritos: el amor en su sentido más amplio y espiritual.
“Hay un punto donde el amor de pareja alcanza su mayor liberación y se convierte en un espacio de sana autonomía: cuando cada uno descubre que el otro no es suyo…”, dice en el noveno y último capítulo.
Usando metáforas y parábolas muy a su estilo el papa Francisco cita a escritores y líderes como Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Mario Benedetti, Martin Luther King, Erich Fromm y hasta la película La fiesta de Babette-.
En Amoris Laetitia, Francisco, una vez mas propone, con un lenguaje novedoso que abandona el protocolo típico y acartonado, una manera distinta de comunicar y una visión renovada del modo en que la iglesia católica debe afrontar los temas sobre la familia y el amor.
El pontífice argentino le apuesta a una perspectiva que tanto en forma como contenido camine a la par de los tiempos que estamos viviendo. En el capítulo sexto cuando habla del desafío de enfrentar las crisis en la familia dice:
No se convive para ser cada vez menos felices sino para aprender a ser felices de un modo nuevo, a partir de las posibilidadades que abre una nueva etapa. Cada crisis implica un aprendizaje que permite incrementar la intensidad de la vida compartida, o al menos encontrar un nuevo sentido a la experiencia matrimonial”, expresa.
Educarse para el amor en una sociedad que tiende a banalizar la sexualidad
Francisco ofrece una serie de consejos sobre cómo vivir con atención, responsabilidad y simplicidad los valores de la vida en familia; las distintas formas de amor y hace especial hincapié en la educación sexual.
“Es difícil pensar en la educación sexual en una época en que la sexualidad tiende a banalizarse y empobrecerse. Sólo podría entenderse en el marco de una educación para el amor”.
“De esa manera el lenguaje de la sexualidad no se ve tristemente empobrecido, sino iluminado”.
A la par de conciliar e insistir en una educación sexual, Francisco rechaza el llamado “sexo seguro”.
En el capítulo octavo cuando habla de acompañar, discernir e integrar la fragilidad dice al respecto de la familia:
“La historia de una familia está surcada por crisis de todo tipo, que también son parte de su dramática belleza. Hay que ayudar a descubrir que una crisis superada no lleva a una relación con menor intensidad, sino a mejorar, asentar y madurar el vino de la unión”.
Un lenguaje nuevo
El mayor aporte de Amoris Laetitia, es sin duda, el lenguaje simple y creativo; el modo espontáneo y fresco con el que el papa Francisco se dirige al mundo para comunicar su visión cristiana del matrimonio, el amor y la familia.
No hay condenas ni juicios lacerantes en Amoris Laetitia; no habla del pecado como una falta que te minimiza ante los ojos de Dios y la Iglesia . Al contrario, muestra la visión inclusiva de una iglesia que está intentando caminar al ritmo de estos tiempos, abriendo las puertas para todos.
Cito una última frase del capítulo sexto que ilustra en modo generoso este nuevo lenguaje donde Francisco habla de cómo enfrentar las crisis en el matrimonio:
“En una crisis no asumida lo que más perjudica es la comunicación. De ese modo, poco a poco alguien que era ‘la persona que amo’ pasa a ser ‘quien me acompaña siempre en la vida’, luego sólo ‘el padre o madre de mis hijos’, y al final ‘un extraño’.
Francisco habla de los defectos y la fragilidad de la relaciones familiares como aspectos que deben ser vistos y superados con naturalidad porque “no existen familias perfectas, sino realidades complejas”.
Amoris Laetitia, sin ser una verdadera sorpresa, ni un cambio en la doctrina pastoral de la Iglesia Católica, es, sin embargo, un claro y fuerte ejemplo de un nuevo modo de comunicarse de la Iglesia a través de un lenguaje simple y renovado. Es la Iglesia que propone Francisco.